TRES VIDAS EN LA PLAYA
Posted by fernando | Filed under Crónicas de Viaje
Semana Santa en las bellas playas de Acapulco: una gran cantidad de aves, algunos corredores, pocos pescadores, un sol caliente, buenas bebidas y un ambiente tranquilo, ¿Qué otra cosa podía pedir Don Martín, para unas buenas vacaciones? disfruten el video en:
Eastern in the beatifull beaches of Acapulco: a lot of birds, some joggers, few fishermen, a hot sun, nice drinks and a peacefull enviroment, what else could Don Martin can ask for a nice holiday? enjoy the video at:
http://www.youtube.com/watch?v=ckoCA3paomw
Tags: acapulco, beatifull beaches, birds, drinks, eastern, fishermen, guerrero, joggers, México, nature, peacefull enviroment, sun, waves
3ra Copa Tres Vidas Acapulco
Posted by fernando | Filed under Novedades
Torneo celebrado del 22 al 24 de octubre en el siempre bello campo de golf Tres Vidas. Un clima perfecto, un poco caliente para algunos, acompaño a los jugadores a lo largo de los tres días. Muy bien organizado y llevado a cabo por Leo Castellanos y su equipo. Participaron 120 jugadores en cinco categorías: 3 de caballeros y 2 de damas. Se repartieron muchos premios (40 a los mejores “hoyes”), hubo un “hole in one” en el hoyo 12, el afortunado jugador obtuvo una preciosa camioneta. Se rifaron televisores, un carrito de golf y otros regalos.
Don Martin de los Montes participo como invitado y haciendo gala de sus habilidades, pudo obtener el tercer lugar. Lucho con el calor, algunos lagartos y otros obstáculos pero se impuso su colmillo, tanto así, que sus compañeros del “foursome” (de los dos días) le llamaron “don Dino” (por la cola de dinosaurio). Los impresiono con sus tiros con el “put” a 100 yardas y sus “drives” (salió de marcas “rojas”, perdón de “bronce”).

Varios patrocinadores participaron con regalos, otros, ofrecieron sus productos alimenticios. Don Dino se deleitó (en el medio tiempo) con los “hot dogs” que sirvió Cotsco. Se sirvieron costillas cocinadas al “barbecue”, elotes muy tiernos, alitas pollo de Hooters (picantes pero excelentes), mariscos ¡Deliciosos!, tacos variados y mucha bebida alcohólica (refrescos y aguas para los abstemios). Don Dino quedo muy complacido con el evento y amenazo con regresar el próximo año ¿Si lo invitan?.
Tags: acapulco, bastones, birdie, boggie, Callaway, camioneta, Copa, Costco, don Dino, don Martin de los Montes, eagle, foursome, guerrero, hole in one, hooters, hoyes, México, Nike, par, premios, tres vidas, tv
Libro Compañero
Posted by fernando | Filed under Poemas y fotografías
Temprano atardecer, banca fría y dura, que no obstaculizas mi lectura.
Excitante lectura que hace que mi imaginación vuele por los rincones del mundo y de la ilusión.
Personajes majestuosos, crueles villanos, adorados héroes: Mis hermanos.
Mil y una aventuras he vivido en tus páginas: Libro compañero.
Que importa lo que me rodea, mi negocio, mi cliente, el ruido, el calor, esa banca dura:
si yo, en la lectura: vuelo, amo, conquisto, lloro, rió, viajo.
Éxtasis de letras, palabras, frases y oraciones:
que me rodean, que me acarician, que me entusiasman,
que me cautivan, que me confortan, ¡Que me enloquecen!
Si solo pudiera fusionarme en tus páginas.
Si solo fuera parte de tu historia.
Si solo estuviera contigo: Libro compañero.
¡Que necesidad tengo yo de comer, de respirar, de conversar, de vender!
Tu solo contacto me hace vivir.
¡Pasado y futuro no existen… solo existes tú y mi presente!
Tags: compañia, guerrero, lectura, libro, mercado, plata, taxco, vendedor
Merecida Siesta
Posted by fernando | Filed under Poemas y fotografías
Al resguardo del ardiente sol de mediodía. En el ocaso de una vida llena de fatiga y carencias; nuestro personaje se acurruca junto a su pobre caudal y con esa tranquilidad que da la buena conciencia: disfruta de tan merecida siesta.
Abandono en las calles y portones de tan característica población. Adoquines y puertas han observado muchas escenas similares: bajo su amparo, en un día cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera, han acogido a estos personajes, que con su experiencia y humildad, reflejan tanta belleza, serenidad y ventura.
Extraños visitantes que circulamos por las ancestrales poblaciones de nuestro país. En nuestro deambular solo distinguimos el típico trabajo de bajo precio, de tanta belleza y excelente decoración. Examen superficial de nuestras tradiciones. Miradas turbadas de lo verdadero, de lo trascendental, de lo humano, y de lo realmente bello.
Tags: guerrero, México, plata, taxco
3.- Día de Fiesta
Posted by fernando | Filed under Cuentos
Plaza Borda, parque central, Taxco de Alarcon, Guerrero
Aquí, globos de colores maravillosos, bolas de jabón en el aire de Taxco con su Iglesia maravillosa, producto de la tierra preñada de plata. Gente en frenético deambular. Plaza henchida de dignidad, marco de amores, riñas y recuerdos: tan llena de historia y de gente.
Ilusión de niños y adultos, sana diversión familiar, lugar ideal para la relajación, la observación y la distracción. Integración de las fuerzas más poderosas del ser, centro plural de reunión, convivio de personajes, origen de: emotivas historias, variadas ilusiones, intensas pasiones y multitud de placeres.
Continuará…
Tags: alarcon, borda, burbujas, globo, guerrero, parroquia, plaza, prisca, spratling, taxco
Supositorio
Posted by fernando | Filed under Anécdota
(Preparación farmacéutica en pasta, de forma cónica u ovoide, que se introduce en el… recto)
El señor, Toma el teléfono y marca la extensión numero 25: es la extensión de la cocina.
-Bueno… ¿Anastasia?, me comunica por favor con Benito- le dice. -No puedo Señor, salio a comprar unas cosas- responde Anastasia. –Bueno, entonces comuníqueme con Zeferino- agrega. -Si señor, con todo gusto. - Le contesta.
El señor espera unos segundos… - ¿Qué se le ofrece? Señor - le dice Zeferino. -Por favor, dígale a Don francisco Valencia, que si me puede ayudar a ponerme un supositorio- Le solicita.- ¡Si señor!- Le contesta…
El señor cuelga el teléfono y empieza a reírse; Martin de los Montes, dueño y señor de la Casa Cumbres, haciendo este tipo de bromas. Se le ocurrió la idea, unos momentos antes, mientras se duchaba, pensó, en lo difícil que le seria cumplir con las disposiciones del medico, si no fuera capaz de aplicarse los supositorios, recetados por el medico.
-¿Qué te dijo el señor?- Le pregunta Anastasia a Zeferino.
-Quiere que Don Francisco, le haga un favor- Contesto parcamente Zeferino.
Zeferino; marinero de formación; hombre reservado; educado y respetuoso; esposo de Anastasia; conserje de Casa Cumbres; atlético; guerrerense de sangre caliente; no acababa de asimilar la solicitud del señor. ¿Qué le diría a Don francisco? ¿Cómo se lo diría? ¿Se enojaría? Era la primera vez que lo veía en la casa, no atinaba las palabras, finalmente, opto por utilizar las mismas palabras que el señor, pero omitiendo, la ultima parte, “a ponerme un supositorio”. ¡Sí, eso era lo apropiado! Respiro profundo y se dirigió a la habitación de Don Francisco.
Toca con sus nudillos, la puerta de madera, se escuchan tres sonidos sordos, no hay respuesta. Trata de escuchar algún sonido o detectar un movimiento, no escucha nada y decide esperar unos minutos. Vuelve a tocar tres veces y oye el ruido de unos pasos que se dirigen a la puerta. Don francisco, mojado y enrollado en una toalla, abre un poco la puerta y por el resquicio, ve a Zeferino y pregunta -¿Qué sucede?-, Zeferino, nervioso, no encuentra las palabras…
Don francisco, inquieto, insiste -¿Pasa algo?- Zeferino apurado le dice -¡El señor necesita ayuda!- Don Francisco se asusta y pregunta, ¿Se puso mal nuevamente? ¿esta sangrando mucho? ¿hay que ir al hospital? Zeferino espantado, contesta -¡No se, quiere que le ayude a ponerse un supositorio…!
Don Francisco cambia de cara, ahora su rostro, muestra una mueca de incredulidad. -¡Que le ayude a ponerse un supositorio! ¿estas seguro?- Le dice, Zeferino asiente con la cabeza. -Mejor me voy a vestir, bajare a su cuarto y averiguaré que sucede, en un minuto bajo- Murmura en voz alta, Don Francisco.
Don Francisco Valencia; hombre formal, cincuenta y cinco años de edad, profesional, cazador, pianista, de buenas maneras, conoció a su amigo: Martin de los Montes, cuando estudiaban la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad. Tenían más de treinta años de conocerse pero nunca habían tenido una relación muy cercana. De hecho era la primera vez, que salían juntos, de viaje. Mientras se vestía, se seguía preguntando, que estaba pasando…
El día anterior, Don Martin, se había puesto mal. Repentinamente, empezó a sangrar, por la herida que tenía, desde hace dos años, muy cerca del recto. Anastasia, Zeferino y Benito, estaban alarmados; anastasia bajo a limpiar el piso de la habitación, había manchas de sangre por doquier; el Señor, pidió toallas de papel, en varias ocasiones; los tres hablaban en voz baja de la condición del señor. -¿Tendremos que regresarnos?- Preguntaba Benito. -¿Seria prudente llevarlo al Hospital Naval?- Cuestionaba Zeferino. -¡No! Mejor esperamos a que él nos diga que hacer- decía Anastasia.
Don francisco se entero a las seis de la tarde del suceso, no tenia mayor Información, no se atrevía a preguntar. Don Francisco había quedado de reunirse con Don Martin, a las ocho de la noche para ir a cenar; a las siete cuarenta y cinco, Benito, informa a Don Francisco, que el Señor se sentía mal y no podía ir a cenar con él.
-Me pidió el Señor que lo disculpe, él no va a poder ir, pero yo lo puedo llevar a cenar a donde usted quiera- Le dice Benito a Don Francisco. –Esta bien pero antes de irnos, quiero hablar con él- Dice Don Francisco. – No hay problema, Don Francisco se encuentra bien, esta durmiendo- Responde Benito un poco renuente. -¡Yo no voy a ningún lugar, si no lo veo antes! Insiste Don Francisco. -¡Esta bien, no se altere, lo puede ver antes de irnos!- Contesta Benito.
Benito; chofer y asistente de Don Martin de los Montes, hombre joven de cuarenta y cuatro años, con cuerpo atlético, muy cuidadoso, respetuoso, trabajaba hacia veinte y seis años con Don Martin, hombre de sus confianzas, lo conocía muy bien; escrupuloso con sus obligaciones, sabia lo que decía, también sabía que Don Martin, no era un hombre desidioso, si se tenían que regresar a la Ciudad de México, lo harían sin vacilar, igual, si tenían que ir al hospital. Don Martin siempre estaba en contacto con él, por teléfono, cualquier necesidad que tuviera, le hablaría de inmediato.
Don Francisco, baja a la recamara de Don Martin, la puerta no tiene seguro y entra, reinaba la oscuridad y ningún sonido perturbaba el ambiente (sin prender la luz) en una recamara desconocida, camina lentamente a tientas. Al dar tres pasos, escucha la respiración pausada de Don Martin que lo guían a su cama. Don Martin se encuentra profundamente dormido, no se mueve, Don Francisco titubea, al fin se decide y se acerca a la cama. Toma la mano de Don Martin.
-¡Quien es?- susurra, Don Martin, ¡Abre los ojos pero no distingue nada! ¡Esta agitado y con cara de susto! Fija la mirada en Don Francisco que también esta espantado, -Soy yo, Paco, -¡Solo quiero saber como te sientes!- Dice Don Francisco. -¡De la fregada!- Contesta Don Martin, -¿Se te ofrece algo?- Don Francisco emite un susurro, se ha dado cuenta que saco de su profundo sueño a Don Martin y esta molesto, -No gracias, mañana desayunamos a las nueve para ir al golf (motivo principal del viaje)- Dice Don Martin y prosigue, - Le hable al doctor y me dio varias medicinas, las estoy tomando; espero sentirme bien mañana, no te preocupes, cualquier cosa yo les hablo, ¡Diviértanse, buenas noches!
Don Francisco y Benito abordan el automóvil y se van a cenar… Al día siguiente, Don Martin se sienta en la mesa para tomar su desayuno. Tiene otro semblante, se siente mejor y esta dispuesto a jugar golf. Don Francisco llega tarde, se había acostado a las doce de la noche, desvelado, pensaba que su amigo, no se levantaría temprano. Al verlo, se siente reconfortado y contento. Desayunan y parten al campo de juego.
En el club de golf y durante el juego, Don Martin le cuenta los pormenores de su caso a Don Francisco; la infección, el absceso, la hospitalización, el problema latente de la fístula, etcétera, también le hizo una confesión: “Cuando me sucedió este incidente, decidí quitarme el bigote, treinta y cinco años, lo use; no podía usar bigote con las toallas sanitarias”. Terminaron de jugar, almorzaron y regresaron a Casa Cumbres, sin incidente.
… Llegamos del golf a las tres de la tarde, todo estaba bien, se fue a su cuarto a las cuatro para tomar una siesta -¿Qué habrá pasado?- Don Francisco, se preguntaba. Ya vestido y dispuesto a salir de emergencia, a la ciudad o al hospital, todavía incrédulo de la solicitud, se encamina al cuarto de Don Martin.
Zeferino, a la distancia, observaba. Estaba muy atento, tampoco sabía que pasaba con certeza. La reacción de incredulidad de Don Francisco, lo había desconcertado. No entendía. ¿Habría captado bien el mensaje? ¿Habría cometido un error? Se cuestionaba, una y otra vez.
Don Francisco, esta vez toca a la puerta, a la distancia se escucha la voz de Don Martin aprobando la entrada. Al llegar a la cama, Don Francisco encuentra a Don Martin acostado y muy calmado. Me dijo tu empleado que requieres de mi ayuda. Estaba serio y expectante.- ¿Qué te sucede? ¿Te sientes mal? ¡Me espantaron! ¡Que problema hay con un supositorio?- Pregunta insistentemente Don Francisco. – Tranquilo, no pasa nada, en efecto, solicite tu ayuda y veo que no tienes inconveniente- contesta Don Martin. Hay una cierta tensión e intranquilidad de Don Francisco, -¡Que hay que hacer!- Señala. Pues nada hombre, esto es muy sencillo… Dice Don Martin.
¡Ya quita la cara de espanto! ¡No pasa nada! ¡Es solo una broma! ¡Ja ja ja…! Le dice Don Martin. Con cara de pocos amigos, Don Francisco le dice; ¡Ahora si que me la hiciste, eres un ca…! ¡El susto que me dio Zeferino! ¡Pensé que te había pasado algo! ¡Lo del supositorio, es lo de menos! Grita Don Francisco. Estando Don Francisco, ya más tranquilo, Don Martin le cuenta de su ocurrencia, le pide que no diga nada, quiere Don Martin seguir con la broma. Quiere ver las reacciones de Anastasia y especialmente de Zeferino. – Bueno, nos vemos al rato para cenar- dice Don Martin.
A las ocho de la noche, Don Martin sube a la cocina, mientras hace los preparativos para la cena junto con Anastasia, le pregunta -¿Qué le dijo Zeferino de mi llamada? ¿Qué cara tenia? ¿Se tardo mucho en ir con Don Francisco? Anastasia no sabia nada. Solo percibió que Zeferino estaba un poco tenso, no le dijo, ni una palabra. No había nada que hacer con Anastasia, Don Martin decide contarle su ocurrencia. Anastasia se ríe y siguen trabajando, a los pocos minutos llega Benito y Don Martin lo entera del episodio, quiere saber más sobre las reacciones iniciales de Don Francisco y Zeferino.
Don Francisco y Don Martin cenan unas perdices en adobo, de muy buen tamaño y excelente sabor; plato preparado en honor del cazador, Don Francisco. La cena transcurre en un ambiente de cordialidad y amistad, no hay recelos ni malos sentimientos por la broma. De hecho, no se toca el tema. Terminan temprano y se retiran los dos a sus habitaciones, al día siguiente, viajaran de regreso a la Ciudad de México.
Desayuno tempranero, todos listos, abordan el automóvil, Don Francisco en la parte trasera, Don Martin en el asiento derecho delantero y Benito al volante. Se despiden de Anastasia y Zeferino. Don Martin se siente bien e inicia una conversación sobre Acapulco, los cambios que ha tenido a través de los años, lo bueno, lo malo, etcétera. Benito pide la palabra, quiere informarle de sus investigaciones sobre la broma.
-Adelante- confirma Don Martin. Benito empieza su relato: “Ayer, cuando ustedes se retiraron a sus habitaciones, yo estaba en la cocina, terminando de cenar; le pregunte a Anastasia sobre el incidente de la tarde, no me quiso decir nada pero sonrió, en ese momento llego Zeferino e inicie la conversación sobre el supositorio.
-¡Zeferino, prepárate para mañana, vas a tener que ayudar al señor! Dice Benito. -¡Estas loco, yo en que le puedo ayudar!- Responde Zeferino. Anastasia, muy seria, esta atenta a la conversación. -¡Le tendrás que ayudar con el supositorio!- Insiste Benito. -¡Yo, porque?- Dice Zeferino. –Es muy sencillo, yo ya le ayude, al Señor, con dos supositorios, Don Francisco le ayudo hoy, con otro supositorio, tu conoces al Señor, no le gusta comer en el mismo lugar, dos veces seguidas, por lo tanto, seguramente te pedirá, mañana, que le ayudes antes de irnos- Agrega Benito. Anastasia se esta aguantando la risa pero no dice nada.
Zeferino se mueve de un lugar a otro, esta nervioso. Benito, vuelve al ataque. – Zeferino, no te hagas problema, es muy sencillo, tomas el supositorio, le quitas la envoltura, con delicadeza y la punta de dos dedos, lo tomas del lado mas pequeño, lo diriges a su posición y le das un pequeño empujón, el resto que lo haga el Señor.- ¡No te vayas a pasar y le metas un dedo! ¡Hay que tener cuidado! Zeferino muy aturdido y nervioso, dice -¡Yo jamás haré eso, aunque me despidan! ¡ No es mi trabajo! Benito insiste – Si no lo haces tú, ¿Quién? ¿Anastasia? Zeferino respira profundo y dice - ¡Si, que lo haga ella! Esta sumamente ansioso y nervioso, no deja de moverse.
-¡Serás capaz de dejar que tu esposa ocupe tu lugar!- Dice Benito. -¡No lo puedo creer!- Agrega Benito. -¡Primero las mujeres y los niños, yo temprano, estaré haciendo mis quehaceres y no quiero saber de supositorios, yo no se nada de eso!- Zeferino, muy molesto, termino la conversación.
Anastasia se reía muy discretamente pero seguramente, le cobraría la factura, a Zeferino. Me fui a dormir; hoy en la mañana, me enteré que Zeferino había dormido en la terraza, ahora tenía dos preocupaciones; la posible llamada y la ira de Anastasia, además de la perdida del desayuno”.
Don francisco y Don Martin, no dejaban de reírse, pasaron Chilpancingo y continuaban riéndose del episodio. Los tres se preguntaban; sí, a esa hora, Zeferino, ya sabría la verdad. ¡Pobre Zeferino, termino castigado y hambriento! ¡Afortunadamente, no hubo llamada!
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